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Política y movilidad urbana

La campaña a la alcaldía de Cali llegó a su final y nos dejó un gran ausente: un debate serio sobre el presente y futuro de la movilidad de nuestra ciudad. Al margen de la alegría de los vencedores y la decepción de los perdedores, cabe anotar que en dicho proceso lo único que se vio por parte de la mayoría de los candidatos fue un desabrido manojo de propuestas sin visión de conjunto.


Si bien entre el abanico de propuestas de los candidatos se destacaron algunas acertadas como el tren metropolitano de Cali, la mejora y extensión del sistema MIO(1), la creación de la Secretaría de Movilidad, las ciclo-rutas paralelas a los grandes corredores viales y la mejora de la gestión del tráfico, entre otras; estas se vieron contrarrestadas por propuestas descabelladas como moto-rutas y subsidios a motociclistas, entre otras “genialidades”.


Parece evidente que no es otra cosa que el producto de un bien intencionado interés en proponer proyectos coherentes para la ciudad, que se ve enrarecido con la presencia de promesas electorales formuladas con el único afán de lograr el voto de ciertos grupos. Está claro: al trabajo de los técnicos asesores todavía no se le da la relevancia que sí tienen los expertos en el marketing político, algunos de ellos fieles promotores del mesianismo y el populismo de siempre.


Más importante aún, los candidatos obviaron pronunciarse en detalle respecto a tres aspectos controversiales ocurridos durante la actual administración: (i) La amañada interpretación jurídica que permitió que un inútil documento de cuarenta y dos páginas fuera presentado como un Plan de Movilidad Urbana (ii) La ausencia de planificación que permitió que en las ‘21 Megaobras’ fueran incluidos algunos proyectos anacrónicos sacados de un cajón polvoriento (iii) La aprobación de un engendro como es la Autopista Bicentenario que sigue vivo a pesar de las alarmas encendidas por ciudadanos, expertos y gremios.


Todavía hoy hay quienes insisten en que “Cali sí cuenta con un plan de movilidad”, cuando el documento técnico de este nunca ha existido; “las 21 Megaobras sí fueron planificadas y contaban con diseños y presupuestos al momento de ser aprobadas”, cuando las evidencias muestran lo contrario; “la futura Autopista Bicentenario es un proyecto vital”, cuando ya sabemos que técnicamente no mejorará la movilidad y pondrá en riesgo las finanzas de la ciudad; “el pico y placa(2) hay que replantearlo”, cuando vemos que aún con este tenemos caos pero sin él podemos colapsar; “el uso de las motos hay que fomentarlo”, cuando es claro que generan un gran impacto negativo y lo que hay que hacer es regularlas y ofrecer la alternativa de un transporte público de calidad.


Necesitamos una alcaldía que le dé al tema de la movilidad la importancia que amerita; destine los recursos económicos y humanos necesarios para su planificación, gestión y control; transforme la actual estructura administrativa que de manera dispersa y caótica aborda transporte, tránsito e infraestructura; logre una acertada cooperación e integración entre movilidad y urbanismo; y promueva un dialogo intermunicipal para abordar la movilidad metropolitana.


Bienvenido el nuevo Alcalde. Los caleños esperamos que muestre la sensatez de escuchar a técnicos cualificados y el temple para implementar las medidas que la ciudad viene reclamando. Es nuestra oportunidad de avanzar hacia una verdadera política de movilidad.
Carlos Alberto González GuzmánNoviembre 3, 2011


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Publicado: Diario El País

Edición Impresa, Sección Entorno, Página A3 Cali-Colombia. Noviembre 3 de 2011


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1) M.I.O Masivo Integrado de Occidente, es el nombre con el cual se conoce al nuevo sistema de transporte público basado en buses de altas prestaciones con uso exclusivo de la vía (Bus Rapid Transit, BRT) de la ciudad de Cali, implementado en marzo del 2009.

(2) Pico y placa es el nombre que en Colombia se le ha dado a la medida de restricción a la circulación de un porcentaje de los automóviles en ciertas horas del día o en ciertos días de la semana, con el fin de reducir los altos niveles de congestión en las ciudades.

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